La Convención sobre los Humedales, también llamada Convención de Ramsar o, simplemente Ramsar, por haber nacido el 2 de febrero de 1971 en la ciudad iraní del mismo nombre, es un tratado intergubernamental relativo a la conservación y el uso racional de los humedales Los define como toda extensión de marismas (costas de mar), pantanos y turberas, o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas.

En la actualidad más de 100 países de todo el mundo han adherido a la misma.

La Argentina es signataria de la Convención Ramsar desde el 4 de septiembre 1992. Es uno de los países en los que más abundan estos ecosistemas. Técnicamente, hasta el 2015 han sido declarados 22 sitios de Humedales de Importancia Internacional (sitios Ramsar), con una superficie de 5,625,407 hectáreas.

Respecto a sus funciones y servicios son ecosistemas de alto potencial en cuanto a la productividad biológica, capaces de albergar numerosas y diversas especies marinas, constituyen el sitio de cría y alimentación de una importante biodiversidad entre la que se incluyen crustáceos y peces de interés para la economía artesanal y pesca recreativa sustentable. En los humedales se reciclan nutrientes, los pastos marinos “Spartinas y jumes” conjuntamente con los cangrejos coadyuvan y retienen sedimentos. Constituyen unas eficientes barreras contra las sudestadas, frenando el oleaje y evitando inundaciones costeras.

Los humedales garantizan el desarrollo de la biodiversidad marino costera, con la presencia de aves migradoras procedentes de Alaska y Canadá, como poblaciones de Playero Rojizo, Playerito Rabadilla Blanca, Becasas de Mar, Y de otras especies residentes permanentes tales como Flamencos, Ostreros, Garzas, Cisnes, Gaviota Cangrejera. Se suman a la importante lista de animales, la presencia estival de tortugas marinas, tiburones costeros, ambas especies migradoras y otros mamíferos marinos como la del Delfín Franciscana y lobos de uno y dos Pelos. Todas estas especies con diferente grado de protección nacional, internacional y en riesgo de extinción.

Los humedales además son laboratorios al aire libre, escuelas de naturaleza y paisajes naturales donde disfrutar del ecoturismo, fortaleciendo de esta forma la investigación, educación y economías regionales estas últimas, amigables con el ambiente

La costa de Villa del Mar, aún tiene el privilegio de contar con estos valiosos ecosistemas. Sus playas son el refugio de alimentación de más de 100 especies de aves, y alrededor de unas 30 migradoras.

Cada verano recibe tortugas marinas de la especie verde y cabezona; tiburones Escalandrun y Bacota procedentes de Brasil. Peces como corvinas, pescadillas, lenguados, además de camarones y langostinos que sostienen una pesca artesanal., y son además el disfrute de una pesca deportiva. Sumado a ello, la posibilidad de realizar caminatas interpretativas para recrear vínculos con el paisaje natural, y a lo largo de todo el año actividades de educación ambiental.

Por todo ello, recordamos una vez más este 2 de febrero desde Villa del Mar, donde el 24 de febrero se celebrará por décimo año consecutivo la Fiesta de Los Humedales.